Compatibilidad de piezas · 10/6/2026 · 5 min

Radiador usado: las medidas que hay que comprobar

Dos radiadores del mismo modelo pueden diferir en espesor o en la posición de las bocas. Estas son las cinco medidas que deciden si encaja.

Tabla con las cinco medidas a comprobar en un radiador de segunda mano

Por qué un mismo modelo lleva radiadores distintos

La capacidad de refrigeración necesaria depende de la potencia del motor y del equipamiento. Un motor más potente disipa más calor y necesita más superficie de intercambio, y un vehículo con climatizador coloca el condensador delante del radiador, lo que también cambia el diseño.

Por eso la marca, el modelo y el año no bastan. Hay que bajar a la motorización concreta y al equipamiento.

Alto, ancho y espesor

Las dos primeras medidas se toman sobre el panal, la parte con aletas, sin incluir los depósitos laterales ni los soportes. Es la referencia que usan los fabricantes en sus catálogos.

El espesor es la medida que más se pasa por alto y una de las que más problemas da. Una fila adicional de tubos cambia la capacidad de refrigeración y, sobre todo, puede impedir que el conjunto entre en su alojamiento.

Bocas y manguitos

Comprueba en qué lado están la entrada y la salida y a qué altura. Un radiador con las bocas en el lado contrario obliga a forzar los manguitos, lo que acorta su vida y crea riesgo de fuga.

El diámetro de los manguitos también varía entre motorizaciones. Un adaptador puede parecer una solución razonable, pero introduce un punto de fallo en un circuito que trabaja con presión y temperatura.

Cómo evaluar el estado en las fotografías

Mira las aletas: si hay zonas aplastadas o corroídas, la capacidad de refrigeración baja en esa área. Una zona pequeña dañada es asumible; un tercio del panal aplastado, no.

Revisa los depósitos de plástico y las uniones con el panal, que es donde aparecen la mayoría de las fugas por envejecimiento. Marcas blanquecinas o restos secos de refrigerante indican una fuga previa.

Al montarlo

Aprovecha para sustituir el termostato y revisar los manguitos y las abrazaderas. Son elementos baratos y desmontarlos otra vez cuesta más que el ahorro.

Purga bien el circuito. Una burbuja de aire atrapada provoca sobrecalentamientos intermitentes que parecen un problema de radiador cuando no lo son, y que pueden acabar dañando la junta de culata.

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