Dos sistemas distintos
La dirección asistida puede ser hidráulica (la clásica, con una bomba movida por el motor y un líquido) o eléctrica (más moderna, con un motor eléctrico que asiste el giro). Los síntomas de fallo y las causas son distintos según cuál monte tu coche.
Saber cuál llevas ayuda a interpretar los síntomas: si tu coche tiene un depósito de líquido de dirección bajo el capó, es hidráulica; si no, probablemente eléctrica.
Síntomas en la dirección hidráulica
El síntoma clásico es un ruido de bomba (un gemido o zumbido) al girar el volante, sobre todo a tope y en parado. Suele deberse a nivel bajo de líquido por una fuga, o a la bomba desgastada.
También puede endurecerse el volante de forma progresiva o intermitente. Lo primero a revisar es el nivel y el estado del líquido, y buscar fugas en la bomba, los latiguillos o la cremallera.
Síntomas en la dirección eléctrica
En la eléctrica no hay líquido: la asistencia la da un motor eléctrico gestionado por electrónica. El fallo típico es que la dirección se pone dura de golpe y se enciende un testigo (a menudo un volante con signo de admiración).
A veces es un fallo puntual que se resuelve apagando y arrancando el coche; otras, requiere diagnóstico del sistema. Al no haber líquido, no hay nada que rellenar: el problema es eléctrico o mecánico del conjunto.
Reparar según el caso
En la hidráulica, muchas veces basta con corregir una fuga y rellenar, lo más barato. Si la bomba está desgastada, se sustituye. En la eléctrica, el diagnóstico dirá si es la columna, el motor de asistencia o la electrónica.
Tanto la bomba de dirección hidráulica como la columna de dirección eléctrica o la cremallera son piezas donde el recambio de desguace de un centro autorizado es una alternativa válida. Ojo: algunos componentes eléctricos requieren codificación al vehículo.