Dos piezas del mismo conjunto
El servofreno (el asistente que multiplica la fuerza del pedal) y la bomba de freno (el cilindro maestro que envía presión a los circuitos) forman el corazón del sistema de frenos. Suelen ir juntos y a veces se venden como conjunto.
Ambas son piezas de seguridad, así que el criterio de compra debe ser exigente. El ahorro frente al recambio nuevo es notable, pero no a costa de montar una unidad de estado dudoso.
La referencia y las medidas
La referencia debe coincidir, y en la bomba de freno importa especialmente el diámetro del cilindro: una bomba de medida distinta cambia el tacto y la eficacia del pedal. No todas las bombas de un modelo son iguales.
Compara la referencia y, si puedes, las medidas de racores y anclajes. Una pieza que no encaja mecánicamente o que altera el comportamiento del freno no sirve, por barata que sea.
El estado interno
En el servofreno, la membrana interna es lo que puede fallar: un servo con la membrana perforada no asiste bien y el pedal se pone duro. En la bomba, los retenes internos pueden dar fugas o pérdida de presión.
Pregunta al desguace por la procedencia y el estado. Una pieza de un coche dado de baja por siniestro con los frenos en buen uso es más fiable que una de origen incierto.
Recomendación de montaje
Al sustituir cualquiera de estas piezas hay que purgar el circuito de frenos correctamente y, si el líquido es viejo, renovarlo. Un montaje bien hecho es tan importante como la propia pieza en un sistema de seguridad.
Con la referencia correcta, encontrar la pieza en el desguace es sencillo. Ante la duda, envía los datos de tu vehículo al vendedor para confirmar la compatibilidad.