Más funciones de las que parece
Un retrovisor exterior moderno puede integrar ajuste eléctrico, desempañado térmico, abatido automático, intermitente, luz de cortesía y hasta cámara. Dos espejos del mismo modelo pueden diferir en todas estas funciones.
Por eso, comprar el retrovisor usado correcto no es solo cuestión de que encaje: tiene que tener las mismas funciones y conexiones que el tuyo.
Lado, pines y funciones
Confirma el lado (izquierdo o derecho) y cuenta el número de pines del conector: es la pista más rápida del equipamiento. Más pines significan más funciones (térmico, abatible, intermitente), y el conector debe coincidir con el de tu coche.
Compara función por función con tu retrovisor original. Uno con menos prestaciones dejará cosas sin funcionar; uno con más puede no conectar del todo.
El color de la carcasa
La carcasa suele ir pintada del color del coche. Un retrovisor usado del color exacto de tu vehículo te ahorra pintarlo, pero recuerda que los códigos de color son orientativos y el tono puede variar por el envejecimiento.
Si el color no coincide, siempre se puede pintar la carcasa. Prioriza que las funciones y el conector sean los correctos; el color es lo más fácil de resolver.
Cristal y montaje
Revisa que el cristal esté entero y que el mecanismo de ajuste funcione. En los retrovisores con abatido automático, comprueba que el motor de plegado no esté forzado, una avería frecuente por golpes de aparcamiento.
Con el lado, los pines y las funciones claros, el desguace localiza el retrovisor compatible. Facilita los datos de tu vehículo para asegurar el acierto.