Por qué se compra usado
El compresor es, con diferencia, la pieza más cara del circuito de aire acondicionado. En recambio nuevo su precio dispara la reparación, así que la opción de desguace es de las más buscadas y de las que más ahorro suponen.
Es, además, una pieza que suele fallar por el embrague o por gripaje interno más que por desgaste general, lo que significa que muchos donantes tienen el compresor perfectamente sano cuando el coche se da de baja por otra causa.
La referencia manda
Compara siempre la referencia del compresor con la de tu pieza original. Dos compresores que parecen idénticos pueden tener conexiones, desplazamiento o tipo de gas distintos, y montar el que no es puede dañar el circuito.
Presta especial atención al tipo de gas refrigerante: los vehículos más modernos usan un gas distinto al de los antiguos, y el compresor está diseñado para uno concreto. Es un dato que debe coincidir sí o sí.
El embrague electromagnético
El embrague de la polea es una avería frecuente del compresor. Comprueba, si es posible, que la polea gire libre y que el embrague acople correctamente. Un embrague quemado obliga a repararlo o a buscar otra unidad.
Pregunta al desguace por el estado y por la procedencia. Un compresor de un coche dado de baja por siniestro con el aire funcionando es una apuesta mucho más segura que uno de origen desconocido.
Recomendación de montaje
Al sustituir el compresor conviene cambiar también el filtro deshidratador y hacer vacío al circuito antes de recargar. Un compresor usado montado en un circuito sucio o con humedad puede volver a gripar.
Si tienes la referencia, encontrar el compresor correcto en el desguace es sencillo. Ante cualquier duda de compatibilidad, envía los datos de tu vehículo al vendedor antes de comprar.