Qué le pasa a un coche parado
La inactividad prolongada no conserva el coche, lo deteriora. La batería se descarga poco a poco, los neumáticos pueden deformarse por apoyar siempre en el mismo punto, los frenos se oxidan y los líquidos y juntas se resienten al no circular.
No es lo mismo dejarlo una semana que varios meses. A partir de unas semanas sin usarlo, conviene tomar algunas precauciones sencillas.
Antes de dejarlo parado
Si vas a estar semanas fuera, un mantenedor de carga evita que la batería se agote. Deja los neumáticos con la presión correcta (incluso algo más alta) para reducir la deformación, y el coche en un sitio a la sombra si es posible.
Es preferible no dejar el freno de mano puesto mucho tiempo si el coche está en llano y calzado, porque puede agarrotarse. Y conviene que el depósito de combustible no quede casi vacío, para reducir condensación dentro.
Mejor moverlo de vez en cuando
Si puedes, arranca el coche y dale un paseo de veinte minutos cada dos o tres semanas. Eso recarga la batería, hace circular los líquidos, lubrica las juntas y "despega" los frenos. Arrancarlo solo un minuto en parado no basta y hasta puede ser contraproducente.
Ese pequeño uso periódico es, con diferencia, la mejor forma de conservar un coche que no usas a diario.
Qué revisar al volver a usarlo
Tras una parada larga, comprueba presión de neumáticos, niveles y estado de la batería antes de un viaje. Las primeras frenadas pueden notarse raras por el óxido superficial de los discos, que suele desaparecer en unos kilómetros.
Si algo no arranca o falla tras la parada (batería agotada, un componente eléctrico), recuerda que en un centro autorizado tienes la opción del recambio de segunda mano con garantía para lo que haya que sustituir.