Qué hace el caudalímetro
El caudalímetro, o medidor de masa de aire, mide el aire que entra al motor para que la centralita calcule cuánto combustible inyectar. Si mide de menos o de más, la mezcla se desajusta y el motor lo nota.
Está en el conducto de admisión, entre el filtro de aire y el motor. Con el tiempo se ensucia con partículas y aceite, y sus lecturas se degradan poco a poco.
Los síntomas típicos
Lo más habitual es falta de potencia y tirones al acelerar, sobre todo al pedir gas de golpe. También ralentí inestable, tirones a bajas vueltas, aumento de consumo y, con frecuencia, el testigo de motor encendido.
Un patrón curioso y revelador: algunos coches van mejor con el caudalímetro desconectado (la centralita entra en un modo de emergencia con valores fijos). Si al desconectarlo el motor mejora, es una pista fuerte de que el caudalímetro miente.
Primero limpiar, luego cambiar
En bastantes casos, el caudalímetro no está roto sino sucio. Existen limpiadores específicos para el elemento sensor que, aplicados con cuidado (sin tocarlo con los dedos ni con trapos), pueden devolverle la precisión. Es lo primero que conviene probar por su bajo coste.
Si tras limpiarlo los síntomas siguen, entonces sí toca sustituirlo. Es un componente electrónico donde la pieza de desguace, con la referencia correcta y el fallo confirmado, es una alternativa razonable al precio del nuevo.
No te precipites
Los síntomas del caudalímetro se solapan con los de otras averías de admisión y alimentación. Antes de comprar, confirma con diagnóstico y, si puedes, con la prueba de desconexión.
Comprueba también que no haya fugas de aire en los manguitos de admisión posteriores al caudalímetro: ese aire "no medido" da síntomas parecidos y no se arregla cambiando el sensor.