Hidráulica clásica
La bomba va movida por una correa desde el motor y hace circular aceite a presión hasta la cremallera. Es el sistema más antiguo y el más sencillo de identificar: hay un depósito de líquido de dirección y latiguillos visibles.
Sus averías típicas son fugas por los retenes y ruido al girar por desgaste interno. Como pieza usada es de las más asequibles y de las que menos problemas de compatibilidad electrónica plantean.
Electrohidráulica
Mantiene el circuito de aceite pero la bomba la mueve un motor eléctrico en lugar de la correa. El conjunto suele integrar el módulo de control, lo que reduce el consumo porque la bomba solo trabaja cuando hace falta.
Aquí la referencia es crítica: el módulo electrónico va asociado a la versión concreta del vehículo. Y la avería más frecuente no es mecánica sino del propio módulo, así que comprar usado exige comprobar que la unidad procede de un vehículo sin ese fallo.
Eléctrica (EPS)
No hay aceite. Un motor eléctrico asiste directamente sobre la columna de dirección o sobre la cremallera, gobernado por una centralita que recibe información de par y de velocidad.
Es el sistema con la compatibilidad más estrecha de los tres, y en muchos vehículos la unidad requiere codificación al montarla. Comprobar la referencia exacta y confirmar si hace falta programación es imprescindible antes de comprar.
Cómo saber cuál monta tu coche
Abre el capó y busca un depósito de líquido de dirección: si existe, el sistema es hidráulico o electrohidráulico. Si además ves una correa que llega a una bomba, es hidráulica clásica; si la bomba tiene un conector eléctrico grueso, es electrohidráulica.
Si no hay depósito ni latiguillos, es eléctrica. En ese caso, la asistencia estará en la columna, bajo el salpicadero, o integrada en la cremallera.