Falta de gas: frecuente, pero nunca es la causa raíz
El circuito de aire acondicionado es cerrado y estanco. Si le falta gas es porque se ha escapado por algún punto: un latiguillo, una junta tórica, el condensador picado o el retén del compresor.
Por eso una recarga sin localizar la fuga es dinero perdido: en semanas o meses volverás a estar igual. Un servicio serio incluye detección de fugas con trazador o con nitrógeno antes de recargar.
El compresor
Con el aire encendido, el embrague del compresor debe acoplar y notarse un cambio en el régimen del motor. Si no acopla, puede ser el propio compresor, su relé, el presostato o simplemente que el sistema tiene tan poco gas que la protección impide que arranque.
Un compresor gripado es una avería cara, y su sustitución obliga a limpiar todo el circuito porque las virutas metálicas se reparten por él. Es un trabajo que conviene dejar en manos de un especialista.
Lo barato que se olvida
Si el problema es que sale poco aire más que aire poco frío, mira el filtro de habitáculo antes que nada. Un filtro saturado reduce mucho el caudal y es una pieza de pocos euros.
Comprueba también que el condensador, situado delante del radiador, no esté tapado por hojas, insectos o suciedad. El intercambio de calor ocurre ahí, y un condensador sucio reduce notablemente el rendimiento.
Una advertencia legal
Los gases refrigerantes están regulados y su manipulación requiere equipo homologado y personal certificado. Vaciar un circuito a la atmósfera está prohibido, y hay condenas en España por gestión indebida de estos gases.
Esto también afecta al desguace: un centro autorizado extrae y gestiona el gas antes de despiezar el vehículo. Es parte del proceso de descontaminación reglado.