Úsalo todo el año, también en invierno
Puede sonar contraintuitivo, pero el mejor cuidado del aire acondicionado es usarlo también en invierno, unos minutos de vez en cuando. El sistema lleva un aceite que lubrica el compresor y circula con el gas; si el aire pasa meses sin usarse, ese aceite no circula y las juntas se resecan.
Además, el aire acondicionado seca el ambiente, así que en invierno ayuda a desempañar los cristales más rápido. Usarlo un rato cada semana mantiene el sistema en forma.
El filtro de habitáculo, olvidado y clave
El filtro de habitáculo (o filtro de polen) limpia el aire que entra al coche. Cuando se satura, reduce el caudal de aire, empaña los cristales y genera malos olores. Es una pieza barata que mucha gente no cambia nunca.
Cambiarlo una vez al año, o cuando notes que sale menos aire o huele mal, mejora mucho la calidad del aire y el rendimiento del climatizador. En muchos coches es accesible y se cambia sin herramientas especiales.
La recarga de gas y los olores
Con los años, el sistema pierde algo de gas refrigerante de forma natural y enfría menos. Una recarga a tiempo devuelve el rendimiento. Si enfría poco de repente, puede haber una fuga que conviene localizar antes de recargar.
Los malos olores al encender el aire suelen venir de humedad y bacterias en el evaporador. Existen tratamientos desinfectantes, y un truco preventivo: apagar el compresor un par de minutos antes de llegar, dejando solo el ventilador, ayuda a secar el sistema.
Cuándo la avería es de pieza
Si el mantenimiento está al día y aun así no enfría, puede fallar el compresor, el condensador o algún sensor del circuito. Ahí ya hablamos de reparación, no de mantenimiento.
El compresor de aire acondicionado es una pieza cara en nuevo, así que cuando el diagnóstico lo confirma, el recambio de desguace de un centro autorizado supone un ahorro importante. Verifica la referencia para tu modelo.